Los 10 mandamientos del periodismo

 

Verdad, objetividad y racionalidad son siempre elementos tópicos que salen a la luz cada vez que se habla de buen periodismo, pero… ¿Qué es la verdad? ¿Qué es la objetividad?

Ambos son conceptos prácticamente imposibles de cumplir o incluso comprender para los periodistas y el mundo, desde el momento en el que eres un sujeto se pierde la objetividad absoluta.

No obstante, la verdad para el periodista no es la realidad irrefutable, sino que viene a significar contraste, trabajo ético y fiable. El artículo 20.1 de la Constitución en el que se recogen todos los derechos que se corresponden a las áreas de la comunicación nos habla de la protección jurídica hacia el periodista siempre y cuando la información que éste ofrezca sea veraz. Es decir, que quien informa haya conseguido la información de forma diligente y suficientemente contrastada.

En ese mismo artículo se define que todas las personas de la sociedad tienen derecho a dar su opinión y difundirla. La opinión debe entenderse como la parte subjetiva de la comunicación, por lo que sus únicos límites son externos con los derechos de la personalidad. Por otro lado existe la libertad de información, que permite a todos obtener información y difundirla, este último derecho hace que cualquier persona pueda ejercer la profesión de periodismo sin necesidad de pasar el grado o estar colegiado en los Colegios de Periodismo. El derecho a la información también da a la ciudadanía la potestad de elegir qué información tomar y el sitio del cual la toma. Esto provoca que sea deber de los periodistas asegurarse de que en el panorama mediático exista una gran pluralidad de medios con distintas líneas editoriales, al mismo tiempo que se debe asegurar la independencia de todos ellos.

Esos límites externos, los derechos de la personalidad, deben ser respetados por los periodistas, o sea que los profesionales de la información no deben saltarse en su labor los derechos a la intimidad, a la propia imagen y al honor de las personas. A pesar de que en algunos casos, principalmente los que implican a las figuras de relevancia pública (políticos o funcionarios de las instituciones que se ven obligados a estar en la esfera mediática) o los casos de calumnias en las que se demuestra el exceptio veritatis, se pueden justificar estos delitos en favor de los derechos recogidos en el artículo 20.1, el periodista debe actuar con extremo cuidado.

En los casos judiciales o de presuntos delitos el periodista deberá respetar la presunción de inocencia y actuará con cuidado para proteger la identidad de las víctimas y sus familiares.

Los periodistas y medios de comunicación protegerán los derechos especiales de la infancia y la juventud. Se evitará fotografiar o grabar a menores, así como exponer elementos de su intimidad o derecho a la propia imagen y tratar con mucha sensibilidad las noticias que impliquen a este sector de la población.

Los profesionales de la información deberán tener en cuenta que su prioridad es la gente, por la tanto deberán tener cuidado de no señalar a determinados colectivos para evitar que puedan proliferar delitos de odio hacia los mismos. Por tanto, tendrán que ser cuidadosos para no relacionarlos con delitos o hacerles daño moral de cualquier forma a través de las palabras.

Los medios y sus integrantes deberán dejar claro la separación de información y opinión e intentar en la medida de lo posible la máxima imparcialidad. Además, protegerá la intimidad de sus fuentes siempre que estas lo pidan y respetará las conversaciones off the record (se llevan a cabo al margen de la profesión).

Se tienen que respetar los derechos de autor y las licencias creative commons para evitar el plagio y por tanto la mala praxis.

Se separará con claridad el contenido periodístico de la publicidad pagada para evitar confusión o errores en la audiencia y asegurar la independencia de los medios y sus profesionales. Esta separación incluye artículos pagados o impulsados por alguna empresa que pretende utilizar al medio para llevar a cabo una campaña de marketing. Por ejemplo, si sale una serie sobre Jeffrey Dahmer y la productora paga a un medio para que haga un reportaje sobre dicho personaje y recomiende la serie en el artículo.

El periodista deberá preservar su independencia por encima de todo, por lo tanto deberá evitar establecer relaciones personales con personas a las que pueda llegar a criticar o que sean de relevancia pública para el país, y si es el caso, deberá relegar la información que les afecte a otros periodistas que tengan una relación independiente con dichas personas.


Bibliografía:

-       Manual de Estilo de Radio Televisión española: https://manualdeestilo.rtve.es/

-       Manual de estilo de el diario El País: https://www.parlament.cat/document/nom/manual-de-estilo-de-el-pais.pdf

-       Recomendaciones de la FAPE: https://fape.es/recomendaciones-periodisticas/

-       Código deontológico de la Unión Europea (Estrasburgo): https://periodistasandalucia.es/wp-content/uploads/2017/01/CodigoEuropeo.pdf

Comentarios